lundi 14 septembre 2009
¡El gran día!
Mis amigos y yo, en verdad, no bien amigos pero sí, exploradores como yo que buscan nuevos desafíos para recorrer.
Logramos un coche amplio, decíamos que era, como un autocar de empresas, aquéllos con ventilación y equipados con televisión.
Bueno, salimos temprano de Santiago y nos ponemos en la ruta, por cerca de ocho horas más o menos y llegamos en la ciudadecita, o una villa de pescadores que era conocida como "Villarica". Allá, la primera cosa que nos detenía la visión era la alta cumbre nevada de la montaña que le ponían el nombre de "El cráter de la muerte" pues, hasta aquel momento, ningún hombre jamás se puso a escalarla por completo.
Entonces sería nuestra primera tentativa. Pusimos a subir la montaña, que en verdad era conocida como uno de los volcanes más activos de América del Sur.
Ramón, el más lento de todos casi tendría que ser rescatado de cinco en cinco minutos. Julio era el más listo. Conducía los otros con facilidad y les enseñaba acerca del medio ambiente.
Fuimos sorprendidos por una grand nevasca en la mitad del recorrido. Tuvimos que construir pequeñas casas, o "huecos" para protegernos del frío congelante que nos asolaba.
Ramón, como era siempre el último, desapareció en medio a la nieve y más tarde, lo encontramos siendo comido por un oso, ¡qué mala suerte hã Ramón!
Cuando se había pasado todo, contamos nuevamente las personas del grupo y nos dimos cuenta que Julio también tuviera desaparecido, pero a él, no lo encontramos todavia.
Entonces sólo quedamos Pedro y yo. Y Pedro casi nunca hablaba. Qué fome.
En poco tiempo nos encontrábamos a pocos minutos del cráter. Estábamos casi muertos de hambre y entonces resolvímos parar un rato.
Sacamos de las mochilas pan, queso y un cafecito muy rico que doña Kikuti nos había preparado. Depois de comer, miré para el lado y percibí que Pedro, por quedarse tanto tiempo callado, tenía su boca pegada y así, más uno que se fue. Murió de hambre.
Me fui dejando a Pedro y partiendo sólo, ya estaba casi en la cumbre.
Cuando llegué, miré un poco más para allá y vi una cosa rara, me acerqué y para mi sorpresa era Julio, lo encontré vestido con una ropita blanca y peluda...
...una ropita de oso.
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